El secreto para ahorrar dinero en los viajes

Pocas veces reflexionamos acerca de cómo nos comportamos cuando estamos fuera del hogar. Vamos a profundizar respecto a cómo ahorrar dinero en los viajes basado en nuestra propia experiencia. Si bien, es verdad que hay cosas que cuestan más en un país que en otro, al final –a la hora de volver a casa- todo viaje cuesta dinero. Y cuesta relativamente igual. Cambiar el switch mental es casi tan importante como saber planificar el viaje perfecto.

Cuando visitamos por primera vez Europa nos emocionó mucho la posibilidad de movilidad y las cortas distancias entre uno y otro sitio que queríamos conocer. El hecho de poder trasladarnos de una ciudad a otra o de un país a otro en pocos minutos; en transporte urbano, en bicicleta o incluso andando, nos hacía caer en cuenta de que realmente es posible explorar mucho, si se quiere. Con un poco de creatividad y algunos consejos, se puede.

En la Riviera Francesa, por ejemplo, conocida por sus bellas y glamorosas playas, se puede viajar de una ciudad a otra por solo 1,50 euros. Así es, los 30 kilómetros entre Niza y Menton –que dicho sea de paso traen de regalo una exquisita vista panorámica de la Costa Azul durante todo el trayecto- los puedes disfrutar por ese módico valor si utilizas el bus 100 del transporte público. Y una vez en Menton, por un poco más de 2 euros, tomas el tren y en minutos cruzarás la frontera a Ventimiglia, Italia. O sea, en una mañana se puede viajar de un país a otro y recorrer 40 kilómetros de borde costero. ¡Por menos de 5 euros!

Sin embargo -y aquí viene la mala noticia- la desilusión económica llega a la hora de comer en estos países, ya que no lo consigues por menos de 10 euros. En este punto, es donde surge nuestra teoría del equilibrio presupuestario que llamaremos depende. Ésta se puede aplicar a cualquier viaje. Para explicarlo, intentaremos contrastarlo con una situación similar en otro país. Aquí que nos perdonen quienes odian las generalidades y gustan de ser más específicos.

Düsseldorf y Colonia, se encuentran a un poco más de 40 kilómetros de distancia. En estas ciudades germanas, el transporte público es carísimo. Este sistema funciona por zonas que varían según tiempo y distancia recorrida. La cosa es que viajar a otra ciudad dentro de la misma región podría bordear los 20 euros. (Puedes encontrar la información detallada aquí) Entonces, claro, es carísimo si lo comparamos con Francia. O mejor dicho, si lo comparamos con nuestra experiencia en una zona en particular de Francia. Sin embargo, si les da hambre en esta parte de Alemania pueden alimentarte bien por unos pocos euros… y es en este punto donde debemos hacer el “clic” y cambiar nuestra manera de ver los viajes.

Saca tus costumbres de la maleta

Ahorrar dinero en los viajes no es una utopía y acá les va nuestra receta: Mientras más te adaptas, más ahorras. Eso es todo.

Entender cuánto nos cuesta un viaje dependerá de andar siempre con la calculadora mental encendida. Hay países donde uno piensa: “hey, acá una pizza vale un tercio que en mi país”. Pero si la terminas acompañando de un refresco de 6 dólares ocurre la engañosa compensación de la que hablamos. Es por esto que no podríamos afirmar que Alemania es más costoso que Francia porque depende. Y claro, depende de si eres capaz de dejar abajo a alguien que viaja de polizón.

Nunca metas a la maleta a esa persona que te has acostumbrado a creer que eres. O sea, tu “yo cotidiano”. Si sueles beber café de una marca determinada, no pasa nada si no lo haces durante los días de tu travesía. Incluso podrías plantearte un viaje como una instancia para retarte a ti mismo a dejar algo que te hace daño. O dejar algo que te cuesta mucho dinero, como el cigarrillo o la comida rápida. Los viajes son la oportunidad ideal para olvidarse de la normalidad, comodidad y seguridad. Todas esas cosas que sólo nos hacen bulto. Y que además de ocupar espacio -literal y mental- nos hacen gastar más dinero en nuestros viajes.

Es la oportunidad para ser mejor

Uno puede ser realmente otra persona cuando está en modo viaje si así lo desea y adaptarse. Y no pasa nada. Al contrario, con el tiempo mejora la experiencia cada vez. Perfeccionas la técnica. Te adaptas. Y mientras más lo haces, la consecuencia es que comienzas a ahorrar dinero en los viajes. Y la segunda consecuencia es que viajas más.

Cada viaje que hacemos nos regala la magnífica oportunidad de ser mejores que antes. No se trata de actuar como alguien que no eres. Debes dejar abajo algo que ya sabes, por experiencia previa, que no quieres cargar porque te hace bulto. Literalmente.

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